Lo que tienés que saber sobre el acoso sexual en el trabajo

Entremujeres conversó con Lucía Martelotte, responsable del Área de Políticas del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

Las denuncias por acoso que tienen en la mira al productor Harvey Weinstein, y al presidente de Amazon Studios Roy Price, entre otros, visibilizan una lógica y una cultura de silencios que, como dijo hace unos días la actriz Emma Thompson, “es solo la punta del iceberg”. Entremujeres conversó sobre este tema con Lucía Martelotte, politóloga y responsable del Área de Políticas del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

– ¿Cómo se define el acoso sexual?

– La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define al acoso sexual como “un comportamiento en función del sexo, de carácter desagradable y ofensivo para la persona que lo sufre”. En Argentina contamos con ley 26.485 en la que se definen los diferentes tipos y modalidades de las violencias contra las mujeres, entre las que se reconoce la violencia sexual. Dentro de la violencia sexual se pueden encontrar diferentes manifestaciones, entre las que menciona el acoso sexual. La violencia sexual se puede dar en diferentes ámbitos: puede ser en el ámbito doméstico, en la comunidad, o en el ámbito laboral.

– ¿Cuáles son las similitudes y diferencias con el mobbing?

– Tanto el mobbing como el acoso laboral son manifestaciones de las violencias que se pueden dar en el ámbito laboral, y están íntimamente relacionados. Una de las diferencias es que generalmente el término “mobbing” suele emplearse para hacer referencia a la violencia de índole psicológica, mientras que el acoso sexual, además de hostigamiento psicológico está acompañado de conductas con implicaciones sexuales no solicitadas ni deseadas por la persona a quienes van dirigidas (tocar, agarrar, rozar, etc).

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– ¿Existen tipos, o fases de acoso?

– Sí; como en el círculo de la violencia doméstica, en el acoso laboral también hay diferentes fases que se van encadenando. En general en la primera fase las manifestaciones son sutiles, y puede dar lugar a desconcierto; después hay un período en el que la víctima se autorecrimina y piensa que es culpable de esta situación; y luego se puede dar otra fase de confrontación o reacción, en la que hay una cierta respuesta por parte de la víctima. Todo esto también puede dar lugar a estados de depresión, angustia e, incluso, una de las consecuencias del acoso sexual puede tener que ver con la salud de las mujeres. Una de las características del acoso sexual en el ámbito laboral es que está atravesado por desigualdades de poder y de género. Varios estudios muestran que las principales destinatarias de acoso laboral son mujeres. Según ONU Mujeres, el 55% de las mujeres en la Unión Europea atravesó acoso sexual por lo menos una vez en su vida y, de ellas, el 32% lo sufrió en el ámbito laboral.

(*) La Línea 144 de atención a víctimas de violencia de género brinda atención telefónica especializada y gratuita las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional.

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– ¿En qué medida creés que las denuncias públicas al productor Harvey Weinstein animaron a otras mujeres también víctimas de acoso a denunciar lo sufrido?

– Estos casos resonantes han servido para instalar el tema del acoso sexual laboral en la agenda pública, que anteriormente existía, pero estaba invisibilizado y naturalizado. Entonces, que algunas personas se animen a denunciar y lo hagan público refleja un cambio de paradigma y de época en el que actitudes y comportamientos que anteriormente se daban por sentados o se pensaban como algo “natural” en el ámbito laboral, empiezan a visibilizarse y a salir a la luz, como suceden con otros tipos de violencias. Esta es una de las consecuencias positivas que tuvo el Ni Una Menos y el hecho de empezar a hablar de los femicidios, porque empezamos a hablar de otras formas de violencia y en otros espacios. En este sentido, creo que es interesante que se empiece a hablar de violencia laboral.

– El de Harvey Weinstein no es un caso aislado (el actor Bill Cosby, el presidente de Amazon Studios Roy Price y el director James Toback son algunos de los que también fueron denunciados). ¿Qué papel desempeña en este asunto el poder?

– El acoso sexual en el ámbito laboral no es un problema nuevo. Sin embargo, durante mucho tiempo estuvo rodeado por un muro de silencio. Esto puede explicarse, entre otros factores, porque el acoso sexual que sufrimos las mujeres en los ámbitos laborales tienen que ver con relaciones de género y de poder: los perpetradores de estas actitudes sexuales son muchas veces jefes o personas con puestos de nivel superior en el mando de las empresas, con lo cual, es muy difícil romper estos círculos y animarse a denunciar. Muchas mujeres consideran que la denuncia puede poner en peligro la estabilidad de empleo y la posibilidad de mantener el puesto de trabajo; por eso es importante que estos hechos comiencen a hacerse públicos, y que sean denunciados no sólo por las mujeres que los sufren, sino también por otras personas.

– Con Weinstein, apenas se conocieron las denuncias gran cantidad de personas (hombres y mujeres) salieron a respaldar lo dicho, a decir que era “un secreto a voces” en el ambiente. ¿Qué te genera esto?

– Son casos interesantes porque ponen de manifiesto este tipo de problemáticas que antes estaban más invisibilizadas pero, además, creo que son buenos ejemplos de cómo funciona el control social y cómo el repudio que están teniendo en las redes sociales, en la televisión, en los diarios y en diferentes medios es mucho más efectivo que una respuesta punitivista que tiene que ver solamente con el sistema penal y el encarcelamiento. Si bien es importante que la justicia actúe y que sea efectiva, el hecho de que se esté hablando de esto, que el repudio sea masivo y generalizado, y que estas personas tengan que salir a pedir perdón pone de manifiesto un cambio cultural positivo, que es el mensaje que como sociedad no vamos a permitir que estas cosas sigan sucediendo y no tengan consecuencias.

– Ante estos casos hay quienes critican a las víctimas preguntando por qué no lo denunciaron antes. ¿Qué les dirías a quienes alegan esto?

– Creo que es algo similar a lo que sucede con la violencia doméstica, que es culpabilizar o revictimizar a las mujeres que están pasando por estas situaciones. Es necesario que se den ciertos contextos para que se puedan hacer públicas estas denuncias y se pueda acompañar y creer en las mujeres -ya que muchas veces se descree de estas mujeres, o se las tilda de locas o complicadas, y no se reconoce la desigualdad estructural. En lugar de juzgarlas por la cantidad de tiempo que pasaron calladas, es necesario apoyarlas, animarlas a que denuncien y que hagan público lo que está sucediendo, y que sepan que no están solas. También es fundamental reiterar que nunca nada justifica una situación de acoso ni de violencia contra las mujeres.

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